miércoles, 26 de septiembre de 2007

Renacimiento

Antes incluso de abrir los ojos se sintió vivo de nuevo.
Sin memoria, sin saber si había sido algo antes o no.
Abrió los ojos, y miles de gritos de dolor se reflejaron en sus pupilas. Dolor primero, rabia contenida y finalmente furia.
Estaba aquí, no por primera vez, si tal vez por última.
Desplegó sus alas correosas y echó a volar.

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